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«Con una sonrisa en la India te devuelven tu trabajo»

Fernando Azumendi regresa a Málaga con una lección de vida tras llevar a Calcuta sus conocimientos de quiropráctica

Fernando Azumendi aplica sus técnicas a un paciente de Calcuta. / SUR

Fernando Azumendi aplica sus técnicas a un paciente de Calcuta. / SUR

Un viaje a la India puede cambiar muchas cosas. La Semana Santa pasada, después de varias conversaciones, tres compañeros de diferentes puntos del país decidieron llevar sus conocimientos de quiropráctica a Calcuta. Quizá en ese momento pensaban que aportarían grandes cosas, lo que no se imaginaron fue la lección personal que volverían a España. Entre estos tres se encontraba el malagueño Fernando Azumendi, un profesional que celebra este mes el primer aniversario de su clínica en la ciudad, situada en la calle Gutenberg.

El quiropráctico, que pertenece a la primera promoción de titulados en España, explica que tras la experiencia, volverá con seguridad a repetir este año, le marcará para toda la vida: «Estuvimos trabajando en slams, que son zonas marginales similares a los ghettos. Cada día íbamos a cuatro centros diferentes, sobre todo colegios. Como quiropráctico, lo que más me llenó fue poder ayudar a personas que no tienen ni tendrán acceso a la sanidad pública en su vida. Poderles ayudar a crecer en salud con tus propias manos es algo muy gratificante».

No obstante, razona que el apartado personal fue en el que recibió más riqueza: «Pasó algo que me llamó muchísimo la atención. Imagina que aquí viene un indio, al que de primeras consideramos un forastero, a realizar ajustes o técnicas que desconocemos por completo en el mundo occidental. El rechazo sería mayoritario, por no decir absoluto. Sin embargo, allí la mayoría de las personas a las que ajustamos tenían una gran confianza en nosotros, y con una sonrisa te devolvían lo que tú le podías aportar con el ajuste, o incluso más».

Azumendi, junto a los niños de la zona.
Azumendi, junto a los niños de la zona. / SUR 

Ahondando más en su terreno profesional, el malagueño de 26 años, que ya pertenece a la junta directiva de la Asociación Española de Quiropráctica (AEQ), desgrana los entresijos y las diferencias entre los propios cuerpos y el nivel de estrés de ambas culturas, ya que su disciplina trabaja tanto con el sistema nervioso, como con la columna vertebral: «Son diferentes por los distintos tipos de estrés que sufre cada civilización. En la India no tienen tan desarrollado el estrés mental, pero tienen otra serie de cargas por no dormir bien, o llevar mucho peso por los carros desde que son niños. Van desarrollando un sistema musculoesquelético diferente al de aquí», explica Azumendi, que recomienda la experiencia a cualquier tipo de profesional, ya que considera que el aspecto humano enriquece a cualquiera que pueda impregnarse de la manera de vivir en la India, que a veces es complicado describir con palabras.

Conseguir mejoras

Asegura que los métodos empleados tuvieron su incidencia en muchos de los pacientes que tuvo, y es por ello que cada día se considera un defensor más férreo de la quiropráctica: «A día de hoy la quiropráctica no está reconocida en España como nos gustaría, y estamos luchando por conseguir mejorías en estos aspectos. Por ejemplo, en Estados Unidos, donde nació en 1895, está reconocida desde hace mucho tiempo y es la tercera rama sanitaria con mayor número de pacientes».

No tiene duda de que volverá a la India, aunque le gustaría visitar otras zonas desfavorecidas del mundo para seguir creciendo como profesional, pero sobre todo, como persona. Fueron muchos ajustes los que tuvo la oportunidad de hacer, pero sin duda, aquellas sonrisas fue lo que le hizo esbozar un rostro de satisfacción que no había conseguido hasta aquel momento.

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